Sueño y felicidad, las dos palabras más manoseadas de los dichosos libros de autoayuda, llevan tiempo llamando a las puertas del periodismo deportivo, que obviamente las ha abierto de par en par con previsible deleite. ‘El sueño de Julián Álvarez’ y ‘la tristeza de Lamine Yamal’, de eso se han alimentado una gran cantidad de seres vivos durante las últimas semanas.
Lamine está triste, decían (pues menos mal)