Alemania solía infundir respeto solo con nombrarla. Llegó a tener fama de invencible. Cuatro veces campeona del mundo y tres de Europa, la Mannschaft siempre era favorita, pero hoy ocupa un discreto 12.º puesto en el ranking FIFA tras años de decepciones y pérdida de prestigio. La última estrella, lograda en el 2014 con un juego admirable, no fue el inicio de otra época esplendorosa, sino el comienzo de un camino de lamentos en los Mundiales, eliminados los alemanes dos veces en la fase de grupos y en los dieciseisavos el pasado verano. A falta de que ruede el balón, la esperanza de cambiar ese rumbo se ha instalado en Alemania con la llegada de Jürgen Klopp, entrenador carismático que hará su debut hoy ante los Países Bajos, otro histórico venido a menos.
Klopp, carisma y “patriotismo positivo”, uno entre 83 millones