Cuando el Barcelona empató contra el Granada, penúltimo clasificado de la Liga, al presidente del Barça, Joan Laporta, le invadió una sensación de impotencia. Hasta el punto que, según informó Catalunya Ràdio , tiró una bandeja de canapés en el palco fruto de un movimiento brusco. Sin embargo, Laporta es de esos mandatarios que recuperan pronto la calma. Cuando terminó el encuentro, el presidente bajó hasta la sala adjunta al vestuario barcelonista donde siempre hay disponible un catering para que los jugadores y el cuerpo técnico puedan tomar algún tentempié. Junto a Deco, director deportivo, el vicepresidente deportivo Rafa Yuste y Alejandro Echevarría, su hombre de confianza, Laporta conversó con Xavi. Le animó a seguir adelante en estos cuatro meses que le quedan para que termine la temporada y, con ella, el final de su periplo en el banquillo barcelonista. “Siento esa confianza y también la de los futbolistas. Eso me emociona”, dijo Xavi ayer en la antesala del partido ante el Celta.

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