Renunciar. Renunciar a aquello que más te gusta. Renunciar a alguno de tus sueños. Renunciar al protagonismo y los focos. Renunciar sabiendo que pierdes más de lo que ganas. Pero, a pesar de todo, renunciar. Y hacerlo por integridad. Tan fácil de escribir, de decir, y tan difícil de ejecutar ante las presiones externas. Y las internas también.
La renuncia