El 12 de octubre de 1968, se cumplen 55 años, se inauguraron los Juegos Olímpicos de México, unos de los más espectaculares de la historia, con momentos inolvidables como el salto prodigioso de Bob Beamon, la revelación de Dick Fosbury en el salto de altura o la reivindicación mundial de los derechos de la población negra, el black power. Se recuerda mucho menos el triste papel de la participación española, que, como ocurrió cuatro años antes en Tokio, regresó de vacío. Ni una medalla para una delegación de 124 atletas. Y aún menos, vale la pena rescatarlo ahora, el papel que se reservaba entonces a las mujeres deportistas: solo dos acudieron a México’68. Dos nadadoras, Mari Pau Corominas y Pilar von Carsten.

Seguir leyendo…