El otro día resultó frustrante. Entiéndase, está muy bien que el noruego Jon Fosse gane el premio Nobel de Literatura. No se trata de discutir sus méritos, ni de plantear que es una victoria inmerecida, de penalti de VAR y en último minuto, pero este cronista desconoce sus aficiones deportivas. ¿Futbolero, aficionado a la esgrima o amante de los bolos?

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