Cuentan los libros de historia que el navegante y descubridor Hernán Cortés al llegar a las costas de Veracruz en 1519, ordenó quemar las naves para que nadie tuviera, ya no la osadía sino la tentación de desistir en la lucha y la batalla, por la conquista del futuro en ultramar.Cinco siglos más tarde, y no en las costas mexicanas sino a orillas del mediterráneo, los cantares de la épica se repiten, y nos encontramos a las puertas de otra conquista y no es la de tierras jarochas o porteñas, sino la del futuro del FC Barcelona, la de su subsistencia, la de su porvenir. Laporta, no lo duden, es no solo el más astuto sino el más dotado para alimentar la ilusión, la esperanza, el ánimo y la confianza de que salvar al Barça no es solo una quimera, sino una posibilidad certera y firme que nos brinda el presente.

Seguir leyendo…