Los Pumas argentinos no pudieron emular a los muchachos de Leo Messi en Qatar. Los All Blacks fueron demasiado fuertes, demasiado gigantes y demasiado veloces para una selección albiceleste que opuso una brava resistencia pero se quedó a las puertas de su primera final de un Mundial de rugby (6-44). La primera plaza para jugarse la corona en Saint-Denis el 28 de octubre será para los favoritos, los neozelandeses, en la final por quinta vez en 10 ediciones.

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