La derrota barcelonista en el clásico de Montjuïc cayó como una jarra de agua fría sobre las espaldas de Xavi Hernández. Sin embargo, a pesar del resultado y de las bajas – sólo pudo recuperar a Lewandowski y Raphinha, Koundé se quedó en el banquillo- al técnico le gustó lo que vio. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que su equipo había cumplido con la pizarra prevista. “Desde mi punto de vista, creo que hemos dominado al menos los primeros 60 minutos. El fútbol es esto. Nosotros necesitamos cinco o seis ocasiones para marcar y ellos con tres te hacen dos. El primer gol de Bellingham, que es un jugador que marca diferencias, es un error nuestro. El segundo es un zapatazo”, reflexionó el técnico que, para variar, no dejó de interactuar con sus jugadores durante todo el partido. Liderando el barco. Levantando el puño con rabia cuando Gündogan marcó. Y poniéndose las manos en la cara con los dos tantos de Bellingham. “Insisto. Quizás exagero, creo que nos han hecho sufrir al final, pero sinceramente pienso que si alguien merecía llevarse el partido íbamos a ser nosotros”, insistió.

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