Este Girona no tiene techo. Pinta, dibuja y colorea el equipo de Míchel un fútbol maravilloso. Creaciones únicas una tras otra a máxima velocidad. Una ensoñación maravillosa sin fecha de caducidad. Un gusto para los sentidos observar la voracidad de Tsygankov, Savio, Iván Martín o Dovbyk. Los calificativos se agotan para un equipo extraordinario en campo contrario, que una vez más tuvo que remontar un gol en contra, esta vez en Vallecas. Pero lo hizo desde la tranquilidad que da poseer talento y ambición. Dos conexiones eléctricas entre Iván Martín y el ucraniano Tsygankov permitieron a Dovbyk y Savio hacer los goles. Pero pudieron ser más, muchos más.
El Girona asalta Vallecas para seguir líder