Hubo un tiempo en que Miguel Ángel Sánchez Muñoz era conocido como El Niño o Míchel I de Vallecas, su patria chica, donde nació hace 48 años –sus abuelos emigraron desde Murcia–, se hizo como futbolista, se abrió camino como entrenador y donde ha acabado siendo un ídolo de la afición… en la distancia. “Es mi barrio, mis amigos, mi familia… Siempre es especial enfrentarme al Rayo”, admite soslayando la nostalgia el entrenador de moda de la Liga española, el máximo culpable de que el modesto Girona sea líder de Primera y uno de los equipos que mejor fútbol practica en Europa. Hoy, en su casa, Míchel y su Girona defienden liderato ante un rival rocoso que es el rey del empate (6 en 12 jornadas); el último, nada menos que en el Bernabéu (0-0).

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