Golden State Warriors y Minnesota Timberwolves dejaron una de las imágenes más lamentables en la historia reciente de la NBA. Apenas había transcurrido un minuto de juego y el marcador del Chase Center aún reflejaba el 0-0 cuando el partido tuvo que detenerse a causa de una trifulca sobre la pista entre jugadores de ambos equipos que acabó con tres expulsados.

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