Es una realidad que a día de hoy todos aquellos que podemos disfrutar de las competiciones en el deporte a un muy alto nivel estamos de enhorabuena. No hay semana en la que uno no pueda acudir a una instalación deportiva o bien a través de la televisión y visionar deporte a un nivel estratosférico. Una barbaridad de disciplinas copan prácticamente nuestros horarios de ocio. Y, evidentemente, quienes lo saben mejor que nosotros son aquellos que saben monetizar este fenómeno. Llamémosles clubs, federaciones, representantes, patrocinadores y, por qué no, los propios deportistas.
Demasiado impacto