El miércoles, 29 de noviembre, el FC Barcelona celebrará sus primeros 124 años de existencia. Cuesta mucho encontrar muchas instituciones, ya no digo deportivas, sino de cualquier otro tipo, que no sean religiosas, dinastías monárquicas, el Banco de Inglaterra, la Universidad de Bolonia, que sean al mismo tiempo tan antiguas y conserven tanta incidencia en nuestro día a día. El espíritu que ha guiado la historia del Barça ha sobrevivido a todo tipo de adversidades y da la impresión de que, a día de hoy, sigue más fuerte que nunca. Lejos de intentar explicar el por qué, Dios me libre, es increíble que, en tres siglos diferentes de historia humana, XIX, XX y XXI, el afán de doce jóvenes, dos suizos, tres ingleses, un alemán, un aragonés y cinco catalanes, que rondaban la veintena de años de edad, siga teniendo tanto sentido para tanta gente. No es solo que no hubiera teléfonos, ni coches ni tocadiscos, en la época en que lo fundaron, sino que el club ha sobrevivido a cuatro cambios de régimen, dos de ellos dictaduras, una guerra civil, el exilio de un presidente, el fusilamiento de otro, dos guerras mundiales, grandes crisis económicas, cambios tecnológicos, revoluciones culturales…
El afán de doce jóvenes