Un presidente que se emociona fácilmente, que dirige el club como una empresa familiar y que, en momentos de crisis, cohesiona a la tribu con una mezcla de proclamas eufóricas, tics grotescos y victimismo. Esta descripción se adapta al perfil que la docuserie Núñez (3Cat) hace de Josep Lluís Núñez, aunque, salvando ciertas distancias y con unas gafas mínimamente maliciosas, podría retratar la presidencia actual de Joan Laporta. La serie se rige por una cronología que ordena los veintidós años de mandatos de Núñez, gloriosa y patéticamente convulsos. Núñez logró sobrevivir a las inestabilidades provocadas por las incongruencias de su propia gestión (bipolaridad entre el éxito y el fracaso), el contexto deportivo, la sensación de no ser lo suficientemente reconocido ni dentro ni fuera del Camp Nou o el control de un carisma público reducido a pura caricatura.

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