Es la última partida del campeonato Mundial de Blitz en Samarcanda. Magnus Carlsen se enfrenta al armenio Levon Aronian, un rival muy duro. Unas tablas pueden servirle para ser campeón de nuevo, pero una partida de blitz o relámpago (tres minutos más dos segundos de incremento por movimiento) es siempre una aventura indescifrable. La posición es segura tras los primeros movimientos, así que mientras su rival piensa, Carlsen se levanta y observa la partida del único jugador que le puede dejar sin su tercer título mundial consecutivo en esta modalidad (el séptimo de su carrera), el segundo doblete seguido junto con la modalidad de rápidas (ha ganado cinco), el decimoséptimo Mundial de su carrera. Ahí se da cuenta de que Dubov tendrá que firmar tablas. Así que vuelve a sentarse nervioso, todo lo que puede estarlo alguien como él, y fuerza el empate que le otorga todo lo mencionado y mucho más. Porque lo conseguido en Samarcanda por Carlsen, en el mismo año en el que ha renuncia a pelear por el título en clásicas, es algo inhumano.
El prodigioso Carlsen logra el doblete con el Mundial de Blitz