El Dakar no es solo para apasionados de los rallies y la aventura. En la caravana también hay espacio para profesionales escépticos de las dunas y el polvo. Como Dani Gratacós (45 años), ingeniero industrial de motorsport, del ramo del asfalto. A este barcelonés que trabaja para Audi y antes lo hizo para Peugeot, el Dakar le llegó de rebote, a petición de Carlos Sainz. Tras cinco ediciones en el rally, Gratacós, jefe de los ingenieros del coche de Stéphane Peterhansel, es uno de los cerebritos más codiciados.

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