Los españoles, vigentes campeones del mundo, porfían por aguantar el chaparrón croata, un arranque tan vertiginoso como comprometido: dos mil gargantas vocean en la piscina Bazeni Mladost de Zagreb y los locales, campeones siempre que han montado un Europeo (en el 2010, en el 2022), pretenden ganar por KO.

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