En muchas ocasiones lo mejor que puedes encontrar en tu recorrido es un rival que te marca un ritmo de partido intenso, por encima del que estás acostumbrado a exhibir, y que, afortunadamente, su nivel técnico está lejos del tuyo por lo que no te puede hacer excesivo daño. Pero supone una gran referencia si constantemente te das cuenta que para protagonizar el encuentro solo se puede conseguir si pones la misma intensidad. Es lo que podríamos definir como encontrar a tu sparring ideal. Al igual que lo puede hacer un boxeador o un tenista en sus entrenos cuando lo hace frente a un zurdo, porque su próximo rival también maneja la mano izquierda. El Barcelona no conseguía llegar con claridad al área del Unionistas en la primera mitad si no lo hacía con centros laterales. Su fútbol carecía de la velocidad necesaria y los locales, pletóricos de capacidad física, daban poco margen para ello. Y no es que los azulgrana no mostraran una buena actitud, pero existía ese pequeño umbral de diferencia en la intensidad que generaba el Unionistas. El Barça no dominaba el encuentro. Además, la fragilidad defensiva de la banda izquierda azulgrana provocó que los locales se adelantaran con un golazo.

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