La descarga de contenido ilegal es el modus operandi aún hoy de demasiados usuarios. Acceder a libros, películas o música eludiendo los derechos de propiedad intelectual se concibe a veces como un acto de picaresca al conseguir un producto gratis mientras otros pagan por él. Esa equivocada idea de ser el más espabilado de la clase.

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