Domingo, sesión continua de fútbol. Veo los partidos acompañado por el vecino culé conspiranoico que hace unos meses me invitó a ver el Barça en su casa. Le veo más amargado. Como buen anfitrión, le ofrezco frutos secos y ratafía. Durante el Madrid-Almería, no deja de despotricar. En una dimensión culé, el partido del Madrid habría provocado una gran vergüenza depresiva, afirma. No solo por las facilidades defensivas y la indolencia de la primera parte, sino por el sabotaje del VAR, tendenciosamente asimétrico (el gol de zamorana de Vinícius jr. es primo hermano –¿el hombro del Diablo?– de la mano de Dios). La narrativa de la épica, matizada por Ancelotti, aquí sería flagelación agónica. Indignado, el vecino me obliga a que lo escriba: “No es madridismo sociológico; es lawfare ”.
Un vecino culé (2)