El empate en el Emirates Stadium era quizás el resultado soñado por Guardiola y el Manchester City pero si no podía ser, el deseo de los citizen hubiera sido una victoria local. Y el Arsenal de Arteta, excolaborador del de Santpedor, se lo concedió, maniató hasta derrotar al líder, el Liverpool, para apretar todavía más la lucha por la Premier League.
Al Liverpool le sienta fatal jugar en Londres