El proyecto de la Superliga europea sigue en pie, pero el zarandeo aumenta para que caiga del todo. La presión va en aumento. La última andanada ha llegado procedente de un emplazamiento neurálgico. El movimiento se produjo el pasado miércoles cuando Francia consiguió, a partir de un texto informal, el apoyo por parte de Unión Europea para que la Comisión Europea redacte una legislación que acabe con la Superliga y refuerce las ligas nacionales ya existentes, así como las competiciones auspiciadas por la UEFA, empezando por la Champions League. El Gobierno de España se desmarcó de la mayoría de países y no se adhirió al documento alegando que en nuestro país el denominado caso Superliga se encuentra sub iudice. Real Madrid y FC Barcelona son los grandes impulsores (prácticamente los únicos) que defienden un cambio radical del marco actual creando una nueva competición. El Real Madrid, con una beligerancia sin matices a través de su presidente Florentino Pérez. El Barcelona, más dispuesto a negociar con la UEFA guiado por Joan Laporta.
El regate español