No solo tocarán la luna deportivamente hablando, sino que los medallistas se llevarán a casa un trocito de la Torre Eiffel. Así lo anunció hace unos días el comité organizador de los Juegos de París al revelar que las más de 5.000 medallas que se entregarán a partir del 26 de julio llevarán incrustadas en el anverso un fragmento de 18 gramos de uno de los monumentos más visitados del mundo en su versión original de 1889. En el reverso el COI impone que figure la diosa Atenea saliendo del estadio Panatinaikó de la capital griega, como vínculo con los Juegos antiguos. Pero París ha obtenido el plácet para incluir también en esa cara un dibujo de la Torre Eiffel, en homenaje al barón Pierre de Courbertin, padre de los Juegos modernos.
La historia de las medallas de los Juegos Olímpicos