La carrera inaugural del Mundial de F1 2024 dejó dos conclusiones en Bahréin: que Max Verstappen sigue pilotando en otra órbita, sin nadie que le tosa, y que Ferrari tiene un problema. El neerlandés, como se preveía desde los tres días de pretemporada -por mucho que jugase al despiste en los entrenos libres-, aplastó en la primera cita del campeonato, Red Bull firmó su primer doblete, y Carlos Sainz, tercero y nombrado Piloto del día, envió un mensaje nítido a su equipo.

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