El fútbol sólo es fútbol hasta que deja de serlo. A veces puede ser mucho más. Incluso un partido amistoso como el que esta noche dirimen en el remozado Santiago Bernabéu España y Brasil. Enmarcado de serie en la lucha contra el racismo, con lema propio incluido –‘una misma piel’–, el duelo adquirió en la previa una dimensión superior cuando el mayor de sus protagonistas dio un paso más allá en su cuota de protagonismo.

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