Ganar en Munich era innegociable para un Barça que, tras las dos derrotas de la pasada semana ante rivales directos como Fenerbahçe y Panathinaikos, se había complicado un tanto su camino hacia la ventaja de campo en los playoffs de la Euroliga. Aceptaron el reto los hombres de Roger Grimau, que asaltaron el BMW Park con una actuación convincente, que debe despejar dudas y ayudar a recobrar la confianza a los azulgrana de cara a las dos últimas jornadas de la fase regular, ante el Maccabi en el Palau y ante el Asvel en Lyon. Quedar entre los cuatro primeros es un objetivo primordial y, de momento, a falta de los partidos de hoy, el equipo catalán dio un paso de gigantea derrotando a un Bayern que se jugaba la vida pero que dice adiós a sus aspiraciones.

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