Un cuarto de siglo ha pasado ya pero Carlos Ruf (54) recuerda aquellos días como si fueran el ayer: aquellos días en los que Pedro Martínez (62), entonces un técnico veinteañero, había aparecido en el vestuario de los júniors del Joventut, rompiéndoles los esquemas y cambiándoles la vida, tratando a aquellos adolescentes como si fueran profesionales de tomo y lomo.

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