El llamado ‘infierno del norte’, una de las carreras más duras del ciclismo, es el cielo, un paraíso, para Mathieu Van der Poel. El neerlandés ganó cómo y cuando quiso la 121ª edición de la París-Roubaix (259km), la más rápida de la historia. El líder del Alpecin solo dejó la emoción para las otras plazas del podio, segundo Jasper Philipsen y tercero Mads Pedersen en un apretado sprint. 

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