Desde que un señor con un sombrero de paja y un maletín repleto de millones (222, concretamente) se presentó en las oficinas del FC Barcelona para llevarse a Neymar, el PSG se ha convertido en un enemigo enorme para el club blaugrana y sus gentes. A aquel episodio que marcó un antes y un después en el fútbol internacional, dando paso a nuevos jerarcas con poco palmarés pero mucho dinero, le siguieron otros más o menos traumáticos. La marcha de Messi en la misma dirección que la del brasileño, la de Dembélé después… Todas contuvieron el mismo mensaje implícito: el dinero abunda en París por la vía qatarí y escasea en Barcelona dilapidado por sucesivas directivas. El cambio de paradigma es tan real que esta noche quien parte como favorito es el nuevo rico, cuando siempre había sido al revés. El equipo de Xavi está en línea ascendente pero en el otro bando, comandado por un Luis Enrique guerrillero por lo escuchado ayer, hay un futbolista diferencial llamado Mbappé. Todo hace indicar que se irá al Real Madrid. Definitivamente el PSG es para el Barça una suerte de Madrid a la francesa. Un nuevo enemigo en el imaginario. La eliminatoria que empieza hoy decidirá si las distancias se amplían o acortan entre ambos mundos.

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