En partidos de rompe y rasga como el de este miércoles en París hay que meter la pierna. No se puede andar con contemplaciones. Al menos si se quiere aspirar a conseguir un buen resultado. Pero eso también supone un riesgo. Porque cuando se va al límite siempre se puede incurrir en un error o en una acción irremediable y ver una cartulina amarilla. En este sentido hasta once futbolistas están apercibidos de sanción. Si son amonestados no jugarán la vuelta el próximo martes en París.

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