Esto no es Wimbledon. Pero es indiscutible que se le parece. Cada vez más. La zona de hospitalidad, lo que ya solo los que no tienen acceso aquí siguen llamando village, se ha puesto tan a la altura del Rosewater pavilion que lo más difícil es entrar. Pero una vez dentro resulta insólitamente fácil encontrarse a todo el who is who de Barcelona y más allá. A Javier Godó, conde de Godó, feliz de ver a toda vela la 71.ª edición del torneo que lleva su nombre. A Jordi Cambra, Xavier Pujol y José Cuevas perfilando flecos de última hora en la suite inmensa de doble planta del RCTB. Y a Kristoff Puelinckx, de Tennium, recibiendo mil felicitaciones por los cambios tan elegantes como evidentes de la zona noble y la calidad de este Aspic capaz de montar en su cocina monumental 900 menús diarios.

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