Mi hija Lena, de nueve años, se indignó porque no entendía. Al llegar a casa el pasado 23 de abril, me preguntó cómo había ido el día de Sant Jordi y si había firmado libros cerca de alguien famoso. Cuando le dije que me había cruzado con Aitana Bonmatí que firmaba en una caseta cercana su autobiografía Unidas somos más fuertes , se escandalizó porque no le había pedido una foto. Chasqueó la lengua contrariada, cogió aire para expirar paciencia y me explicó mi torpeza: “Pero papá, ¡que es la mejor jugadora de fútbol del mundo mundial!”.
Siempre Aitana