Carlos Alcaraz miraba a su entrenador, Juan Carlos Ferrero. En su mirada unas ciertas dudas y búsqueda de respuestas. Estas le llegaron rápido. Muy rápido. De menos a más el murciano dio buena cuenta del brasileño Thiago Seyboth Wild (6-3, 6-3) y se plantó con comodidad en los octavos de final del Masters 1.000 de Madrid. Consiguió tres objetivos. El primero, vencer. El segundo, coger temperatura. Y el tercero, no desgastarse en exceso (1 hora, 15 minutos), pese a dormirse cuando solo le quedaba sellar el triunfo. Ahora, en la siguiente ronda se medirá este martes con el alemán Jan-Lennard Struff.

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