No todos quieren ser una comparsa. No todos van a conformarse con acompañarle sin más. A algunos no les vale con ser meros espectadores. No son unos don nadies. No todos salen el Giro rendidos de antemano. Y ese espíritu rebelde lo personificó la resistencia de Jhonatan Narváez, el campeón ecuatoriano que se retorció y casi se le sale el corazón por la boca para soldarse a la rueda del anunciadísimo ataque de Tadej Pogacar, que, evidentemente llegó, como estaba escrito, pero no acabó como todos presuponían. La primera maglia rosa del 2024 no fue para el gran favorito a portarla en Roma.
Pogacar encuentra réplica en la primera etapa