Llora el Parque de los Príncipes, tan ilusionado como se había alumbrado, con Raí y Djorkaeff en el palco, iconos del pasado lejano, iconos de otro tiempo, nada que ver con los nuevos ricos del presente.
El PSG, qué eterna tragedia
Llora el Parque de los Príncipes, tan ilusionado como se había alumbrado, con Raí y Djorkaeff en el palco, iconos del pasado lejano, iconos de otro tiempo, nada que ver con los nuevos ricos del presente.