Es el objetivo de la temporada. Una obligación por historia y presupuesto. Innegociable para la afición. Pero el Espanyol, después de toda una temporada sinuosa, con cambios de dirección constantes en el banquillo y en el juego, tiene prácticamente imposible el ascenso directo a Primera tras sumar el quinto empate consecutivo en Valladolid. Los pericos confirmaron en el José Zorrilla la peligrosa tendencia que llevan arrastrando desde hace meses, también desde la llegada de Manolo González a la banda.

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