Diarra servía canapés y sufría por ver remontar al demonio. Aunque estaba rodeado de samosas de ternera, pinchos de pollo y porciones de pastel de chocolate del tamaño de fichas de dominó, no pudo resistirse el miércoles y cometió el error de casi todos los antimadridistas. Cuando supo que el Bayern había marcado a 13 minutos del final, encendió el móvil y se puso a mirar el partido de estrangis. ¿Y si…?

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