Subir las escaleras olímpicas. Adentrarse en Montjuïc. Una alfombra azul y una pulsera especial serigrafiada con el partido y la fecha dan la bienvenida a la clientela VIP. Hay dos tipos de brazalete según la sala y la experiencia extra que elijan. Pero ambas cuentan con un amplio servicio de comidas y bebidas que se adaptan a la gastronomía del rival barcelonista. Sí hay un clásico que nunca falla: el jamón cortado por profesionales de Singularis, los responsables del catering VIP están especializados en servicios de alta gastronomía. El Musée d’Orsay o Le Ciel en París, la Torre de Londres, el Castillo de Edimburgo o el Palau de la Música Catalana en Barcelona son algunos de los espacios en los que la compañía madrileña constituida en 1990 presta sus servicios.
Viaje por el Barça más VIP: Del negocio de Montjuïc al del futuro Camp Nou