Hay gente que se asombra de que haya ruido en el Barça. Es lo más normal tras una temporada en la que no se ha ganado ningún título y el Madrid disputa en un par de fines de semana la final de la Champions ante el Borussia Dortmund en Wembley. Todos los palos que se lleva el club se centran en esas dos cuestiones y en otra económica, con pocos recursos para mover el mercado. Eso es lo gordo. Luego están las anécdotas, los relatos, los intereses y quienes atizan por norma. El Barça no es ningún circo como gusta alimentar desde tribunas de Madrid. Está golpeado por una nefasta temporada y debe darle la vuelta. Hay dos opciones: ayudarlo a darla o hundirlo. La primera es mejor.
El Barça agitado