Las desafortunadas palabras de tinte racista del Mono Burgos sobre el fenómeno Lamine Yamal cuando peloteaba en el Parque de los Príncipes de París (“Si no le va bien acaba en un semáforo”) fotografiaban, además de su mal gusto como humorista, el drama de miles de jóvenes que fían su futuro a una habilidad deportiva. 

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