El Espanyol no solo disputa un partido este domingo (18.30 horas), también se juega dejar atrás una temporada de sufrimiento y volver a la normalidad, a una Primera que le pertenece por historia. De lo contrario, seguirá otro año, más infernal si cabe, en Segunda. La diferencia entre el éxito o el fracaso, entre un futuro deportivo e institucional negro o esperanzador, pende de un gol. Un triunfo por la mínima, gracias a la mejor clasificación en la fase regular, le basta a los blanquiazules al término de una hipotética prórroga ante el Oviedo en Cornellà. La tensión y la presión serán las inseparables compañeras durante 90 o 120 minutos, en ningún caso habrá penaltis, de unos jugadores pericos que deberán mostrar su mejor versión, tan escasa este curso. El Espanyol llega al duelo tras firmar otro mal partido en la derrota en la ida de la final por el ascenso en el Carlos Tartiere, donde cayó con un solitario gol de Alemão (1-0).
Espanyol: Éxtasis o drama en Cornellà