Más allá de las vecinas Italia y Grecia, no hay mayor colonia de emigrantes albaneses que la de Alemania. Se nota en las calles y balcones de Düsseldorf, donde atisbar la bandera roja con el águila bicéfala es tarea fácil. Albania mandará –arrasará– este lunes de San Juan en número también en el Düsseldorf Arena, donde afronta España la última curva de la primera fase de la Eurocopa. Lo hace, eso sí, con el piloto automático puesto. No necesita preocuparse de nada, sabe que llegará a destino sano y salvo. Se lo ha ganado la roja, encuadrada en el grupo de la muerte, capaz de finiquitar con efectividad ante Croacia y brillantez ante Italia sus dos primeros compromisos, ambos de aúpa, y convertirse en la primera selección con billete a octavos como primera de su grupo a pesar de las dificultades que tenía enfrente.

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