La legendaria eficiencia alemana es en muchos sentidos eso, una leyenda, sobre todo en materia de servicios, digitalización e infraestructuras, que a veces dejan mucho que desear y que sacan de quicio a los propios alemanes. Los aficionados venidos a la Eurocopa están constatando con perplejidad las deficiencias que arrastra la primera economía de Europa, con el transporte ferroviario en el punto de mira. Estos días hemos visto imágenes de andenes atestados, colas de hinchas, y trenes retrasados y repletos de gente, que contrastan con el buen funcionamiento de la competición dentro de los diez estadios implicados y dentro de las áreas deportivas.

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