A Max Verstappen no hay quien le tosa en el Red Bull Ring, el jardín de juegos de su escudería energética, donde corre en casa, con el calor de una grada totalmente oranje. El neerlandés certificó con la pole -octava del año- su dominio absolutista en el GP de Austria, donde ha sido el primero en cada sesión: el libre 1, la clasificación para la Sprint, la Sprint y la clasificación para la carrera dominical. 

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