Con un padre futbolista, Mikel Merino (Pamplona, 1996) se enamoró del balón desde muy pequeño y aún sigue pegado a él. Hombre de confianza de Luis de la Fuente, ha perdido algo de protagonismo ante la pujanza de Fabián pero trabaja en la sombra para revertir la situación. Su discurso es concienzudo y tranquilo.

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