Y al duodécimo día, resucitó. Jonas Vingegaard ha tenido una recuperación de milagro. Ha multiplicado los entrenamientos. No solo camina, sino que tiene va a más sobre la bicicleta. Él mismo dice que llegó a temer por su vida en los días que estuvo en la UCI en Vitoria. A los 12 día le dieron el alta hospitalaria. Y a los 12 días del Tour –once etapas y una jornada de descanso–, el danés regresó del más allá, en el Col de Pertús, cuando Pogacar le había dejado en el puerto anterior. El defensor del título se levantó cuando parecía que estaba perdiendo la carrera. Resurgió por detrás contra pronóstico, le arañó terreno, metro a metro, rampa a rampa, en la penúltima subida. Lejos de acusar el golpe y de hundirse, se recuperó. Se creció en la adversidad para realizar una remontada increíble.

Seguir leyendo…