Me levanto con la sorprendente noticia del fichaje del entrenador Marcelino por el Zaragoza, equipo histórico recién descendido a Segunda. La decisión de Marcelino, que deja al Racing de Santander, por vez primera en competiciones europeas, resulta estimulante, pues, pudiendo subir a los pisos elevados con vistas, ha preferido apretar el botón del ascensor que lleva al aparcamiento. Algún importante atractivo económico habrá de por medio, sin duda, pero me resulta curioso y estimulante, pues nos muestra a un tipo joven que es capaz de ilusionarse con retos difíciles, antes de acomodarse en butacas de mayor solera, oportunidad que seguramente tuvo a su alcance.
Guardiola