Los Juegos Olímpicos tienen eso. Aterrizas en París, te acreditas en el aeropuerto y unas horas después, en una sala de prensa, ves por primera vez de cerca a Katie Ledecky, una de las mejores deportistas de todos los tiempos. Tiene 27 años y cara anfibia, te dices. Sus ojos están separados entre sí por una distancia levemente superior a la media y en el agua se comporta como si realmente lo fuera. Amphibia viene del griego y significa ambas vidas o en ambos medios. Ledecky es un ser vertebrado terrestre a medias, afirmarlo puede parecer un desvarío que se desvanece en cuanto se la ve nadar.

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