La pista Suzanne Lenglet es un clamor. Carlos Alcaraz, Carlitos, acaba de hacer acto de aparición. El público, que abarrota las gradas, rompe a aplaudir y a corear su nombre. Se asoman banderas españolas pero también de muchos otros países para jalearle. “Vamos, Carlitos”, se escucha con acento francés. Si Nadal tiene una estatua en las instalaciones de Roland Garros, los seguidores también están adoptando al murciano, vigente campeón del Grand Slam parisino. Pero ahora no estamos en la primavera ni en el grande parisino, sino en verano, aunque no lo parezca por la lluvia, y en los Juegos Olímpicos. Por eso las iniciales RG que todo lo inundan normalmente en el Bois de Bologne no aparecen por ningún sitio y sí los cinco aros y los logos de París 2024. Bajo este tuneo se presenta Alcaraz a sus primeros Juegos y lo hace con una lógica victoria (6-3, 6-1 en 1 hora y 10 minutos) frente al libanés Hady Habib, de 24 años y número 275 del mundo. Un rival modesto pero entusiasta. Un tenista que entró el otro día en el gimnasio y se admiró de encontrarse con Djokovic, Murray o Nadal.
Alcaraz despega en París con victoria y diversión